Rodrigo González y Minverso: el metaverso aplicado a la minería
Rodrigo González, arquitecto y fundador de Minverso, explica qué es el metaverso y por qué la minería es la industria donde puede aterrizar primero. Gemelos digitales inmersivos para capacitar, planificar y comunicar, y su cruce con la inteligencia artificial, son el centro de la conversación.
El metaverso suena a ciencia ficción, pero en el episodio 35 de Minenovate se discutió con ejemplos concretos de faena. El invitado fue Rodrigo González, arquitecto de la Universidad de Santiago de Chile, fundador y CEO de Minverso, startup chilena que se presenta como creadora del primer metaverso minero. Conversó con Fred Camus y Milo Niemeller; Francisco Rubina también participó en el episodio.
Por qué la minería
González no venía de la minería: hasta hace pocos años no tenía conocimientos del sector. Llegó porque, según explicó, es la industria que más invierte en investigación y desarrollo en Chile y tiene una base tecnológica instalada. Sin esa base, dice, no se puede saltar "de una planilla Excel al metaverso": se necesita una trayectoria previa de adopción tecnológica y cultural. Contrastó ese escenario con la baja inversión del país en I+D, que según sus datos ronda el 0,36% del PIB. A eso suma el principal activo local: ingenieros de minería de primer nivel, cuyo conocimiento combinado con tecnología puede generar soluciones exportables.
Qué es el metaverso
Su definición es simple: es como entrar dentro de internet. Desde sus orígenes, la computación ha sido una pantalla, un teclado y un mouse, con el usuario como sujeto pasivo que interpreta información. En el metaverso, en cambio, se entra al plano, al dashboard o a la planta. González mencionó cómo grandes tecnológicas buscan liderar el paso del internet plano al inmersivo, un cambio que no ocurre de la noche a la mañana. La clave, insiste, no es solo ponerse un visor, sino la interacción: dos personas en distintos lugares del mundo, como avatares, viendo y conversando sobre lo mismo. Ahí se genera la inmersión.
Capacitar sin riesgo
La primera aplicación que convenció a la industria fue la capacitación. En una réplica exacta del lugar de trabajo, un operador puede practicar un procedimiento paso a paso y equivocarse sin consecuencias físicas. Si en la virtualidad conecta mal un cable, siente el error y lo recuerda. En el mundo real, en cambio, un error puede ser fatal. González afirma que esta conexión emocional hace la capacitación mucho más efectiva que una presentación tradicional, y cuenta un caso de marketing: explicar el valor de un equipo dentro de una planta de molienda virtual tomó minutos en vez de media hora, con una trivia final que todos respondieron bien.
Entre los usos que mencionó están capacitaciones remotas de proveedores como FLSmidth y la formación en procedimientos de bloqueo multiusuario en Minera Los Pelambres, además de activaciones de marketing con empresas como Orica.
Planificar antes de construir
El segundo frente es la planificación. Con su experiencia en construcción, González criticó que se normalicen los errores de terreno: interferencias entre especialidades, planos desactualizados, demoliciones. Su principio es que la virtualidad también es realidad:
La virtualidad también constituye realidad, sobre todo en etapas previas, etapas de planificación.
Un proyecto debería llegar al terreno completamente resuelto y simulado. Relató casos de superintendentes que suspendían actividades por detalles triviales, como pernos que faltaban, aunque la carta Gantt y las planillas "cerraban". Llevar esa planificación a una secuencia constructiva virtual permite ver componentes, restricciones, dotación y recursos antes de ejecutar.
IA y operación remota
Hacia adelante, González ve la convergencia de tecnologías: internet de las cosas, operación remota, gemelos digitales e inteligencia artificial. Imagina a una persona frente a un tablero eléctrico virtual que sabe si está energizado, ve el historial de variables y puede consultar a un asistente por la documentación técnica del equipo, hoy archivada y olvidada. Esa capacidad de sacar a las personas de tareas riesgosas y de mejorar la productividad, a su juicio, es estratégica para el país. Su mensaje final fue no esperar a que todo esté resuelto para empezar: hay que abordar estas tecnologías con cautela y regulación, pero sin quedarse abajo.
Por qué importa
La minería ya opera faenas a distancia desde centros integrados, y la digitalización avanza en hojas de ruta sectoriales. Los gemelos digitales inmersivos agregan una capa: entrenar, planificar y decidir en un entorno sin riesgo físico. En una industria donde los errores pueden costar vidas y donde el capital es intensivo, poder equivocarse en lo virtual antes de actuar en lo físico tiene valor directo en seguridad y productividad. El desafío, como planteó González, es más cultural que tecnológico: aceptar que lo virtual también es realidad.
Fuente: Ver episodio en YouTube
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