Claudio Valenzuela: la formación minera en la era digital y de la inteligencia artificial
Claudio Valenzuela, CEO de Mine-Class, explica cómo la capacitación minera pasó de los salones de hotel a las clases en línea y hoy incorpora inteligencia artificial. Plantea que los datos, la innovación y el espíritu emprendedor ya son competencias transversales para quien trabaja en minería.
Este episodio de Minenovate surgió de una encuesta en redes sociales, donde la audiencia pidió hablar de formación en minería. Milo Niemeller, junto a Francisco Rubina, que participó como conductor en esa etapa del podcast, recibió a Claudio Valenzuela, CEO de Mine-Class, una plataforma de capacitación minera en Chile. La conversación recorre cómo ha cambiado la forma de aprender en la industria y qué competencias pide hoy el sector.
De los hoteles a las clases en vivo
Valenzuela nació en el campamento de El Salvador de Codelco y su padre es ingeniero en minas, así que la minería siempre le fue cercana. Antes de entrar al rubro trabajó en Europa en comercio electrónico, consultoría y análisis de datos, incluida la prevención de fraude en línea. Esa mezcla explica el origen de Mine-Class: una startup nacida desde una consultora de ingeniería que, hace unos ocho años, se propuso llevar la capacitación minera a formatos digitales.
En ese momento, recuerda, los cursos se dictaban de forma tradicional, en salones de hotel. La propuesta fue simple: dictar el mismo curso, con los mismos profesionales destacados, pero en línea y en vivo. Según cuenta, la industria minera invierte mucho en capacitar a sus trabajadores y trabajadoras, por lo que el negocio ya existía; lo que cambiaba era la forma. Por eso la empresa se financió con sus propias ventas y no dependió de capital de riesgo.
La pandemia como punto de quiebre
Para Valenzuela, la pandemia marcó un antes y un después. Destaca que la minería chilena siguió operando y que se digitalizó rápido. Muchas personas de operaciones, explica, ni siquiera tenían un correo electrónico porque su trabajo no lo requería, un detalle que se vuelve un gran problema cuando hay que capacitar a cientos de personas al día. Atribuye la velocidad del cambio a la disciplina de la industria, que relaciona con su cultura de seguridad.
Inteligencia artificial donde el mensaje no puede variar
Mine-Class incorporó a Sonia, una relatora virtual creada con inteligencia artificial a partir de una actriz que trabaja con la empresa. Su principal ventaja es la velocidad para convertir un curso en presentación a contenido grabado que puede reproducirse muchas veces. Valenzuela compara la inducción de seguridad minera con la charla de seguridad de un avión: se repite siempre igual, y eso es justamente lo que se necesita.
En temas de seguridad uno necesita transmitir siempre el mismo mensaje y sin variaciones, o sea, que no hayan interpretaciones.
Hace una distinción importante: esta tecnología no sirve para todo. Un coaching de liderazgo, por ejemplo, requiere trabajo uno a uno y más presencialidad. La otra línea que ve venir es la personalización del aprendizaje en tiempo real, con contenidos que se ajustan según las respuestas de cada alumno, siempre cuidando la privacidad.
Las competencias que pide la industria
Como academia de educación no formal, Mine-Class puede crear contenido más rápido que una carrera universitaria, y para eso conversa de forma constante con clientes de la industria. Desde esa posición, Valenzuela identifica los datos como la competencia nueva más solicitada: saber extraerlos, procesarlos e interpretarlos. A ellos suma temas transversales como innovación, sustentabilidad, equidad de género y capacidad emprendedora. Uno de sus cursos más populares, cuenta, es uno sobre emprender en minería.
Las materias técnicas clásicas siguen vigentes. Pone como ejemplo la geoestadística, que su padre estudió hace décadas y que describe como el data science de la minería, ahora potenciada por la tecnología. También anticipa cambios por la minería autónoma: operar a distancia y mantener equipos robotizados exigirá más especialistas en mantenimiento.
Chile como cuna de startups mineras
En la conversación se planteó que Chile, pese a ser referente minero, no ha generado un polo de empresas innovadoras que exporten soluciones. Valenzuela coincide en que hay que potenciarlo. Su argumento es práctico: es difícil que surja en Chile una gran red social global, pero sí una startup minera líder, porque los clientes y las faenas para pilotear están en el país. Menciona además que la transición energética, con autos eléctricos que usan varias veces más cobre que uno convencional, solo hará crecer la industria.
Reconoce que innovar en minería no es sencillo, porque las exigencias de seguridad son altísimas y detener una operación es prácticamente imposible. Aun así, observa una industria mucho más abierta a pilotear que hace unos años y un ecosistema innovador cada vez más grande y global.
Por qué importa
La formación es una de las palancas menos visibles de la productividad minera. Los equipos autónomos, los centros de operación remota y la analítica de datos solo rinden si hay personas preparadas para operarlos, mantenerlos e interpretarlos. El testimonio de Valenzuela muestra que la capacitación también vive su propia transformación digital y que la inteligencia artificial puede aportar donde el contenido es estandarizado, como la seguridad, sin reemplazar el acompañamiento humano en otras áreas.
Su mensaje también toca una preocupación recurrente del sector: atraer a nuevas generaciones. Mostrar que la minería es una industria tecnológica, segura y con espacio para emprender es parte del desafío. Como cierra el propio Valenzuela, Chile tiene la industria y las capacidades para que desde aquí surjan soluciones de alcance mundial.
Fuente: Ver episodio en YouTube
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