Carolina Vásquez (SONAMI): más y mejor minería, desde la pequeña faena hasta el aula
Carolina Vásquez, gerenta general de la Sociedad Nacional de Minería, explica qué hace SONAMI y por qué a la industria le cuesta que las personas vean su impacto en la vida diaria. La conversación recorre la permisología, la pequeña y mediana minería y la educación desde la infancia como base para atraer talento.
En este episodio de Minenovate, Fred Camus y Milo Niemeller conversan con Carolina Vásquez, gerenta general de la Sociedad Nacional de Minería (SONAMI). Ingeniera comercial y MBA de la Universidad Mayor, hizo buena parte de su carrera en el servicio exterior chileno, en la Subsecretaría de Relaciones Económicas Internacionales y en ProChile, y pasó por el sector privado antes de llegar al gremio.
Un camino largo hacia la minería
Vásquez no partió en la minería. Se acercó a ella desde ProChile, que no promueve el cobre pero sí a los proveedores mineros chilenos en el exterior. Trabajando en Canadá, un país con una fuerte cultura minera, participó en PDAC, una de las ferias mineras más grandes del mundo, y comenzó a relacionarse con compañías mineras como compradoras de esas soluciones. Le atrajo la amplitud de un ecosistema que reúne ciencia, tecnología, economía y desarrollo humano.
Desde el exterior también constató algo que repite en la conversación: Chile es reconocido como referente minero, pero dentro del país cuesta reconocerlo. A su juicio, falta sentirse orgullosos de una industria en la que el país es líder.
Qué es SONAMI
SONAMI nació en 1883 y su historia acompaña a la del país. Según Vásquez, la presión del gremio fue determinante para la creación del Ministerio de Minería y de ENAMI. Hoy es una federación gremial que agrupa a empresas de gran, mediana y pequeña minería: cuenta con unas 50 empresas socias, 31 empresas conexas y 39 asociaciones gremiales, a través de las cuales representa a los numerosos pequeños productores de cada zona. Su función es plantear ante las autoridades y otros actores los temas relevantes para la industria, considerando que los escenarios de una gran minera y de un pequeño productor son muy distintos.
El gremio cuenta además con dos fundaciones. La Fundación SONAMI tiene un foco educacional y cultural, que ahora se orientará con más fuerza a los niños. La Fundación Tecnológica impulsa usos del cobre en beneficio de la ciudadanía; un ejemplo es la placa de cobre donde se apoya el pasaporte en el control de policía internacional del aeropuerto, aprovechando las propiedades bactericidas del metal.
La brecha entre el país y las personas
¿Por qué a la gente le cuesta ver el impacto de la minería en su vida? Vásquez cuenta que SONAMI hizo un trabajo de campo entrevistando a personas al azar en la calle. Asociaban la minería con el norte, el rajo y el cobre, y reconocían su importancia para la economía, los impuestos y el empleo. Pero casi nadie lograba vincularla con su propia vida. Cuando les mostraban cuántos objetos cotidianos contienen cobre, o qué se podía construir con los aportes fiscales de la industria, la percepción cambiaba de inmediato. Para ella, ahí hay un trabajo pendiente: explicar mejor el bienestar social que genera la minería.
Fred Camus, que enseña economía minera, complementó la idea con el concepto de encadenamiento productivo: la minería demanda insumos y servicios de otras industrias, como explosivos, camiones, ingeniería y construcción, y a la vez provee el cobre que necesitan la electromovilidad, la construcción y las energías renovables.
Permisos: equilibrio, no menos regulación
El tema donde Vásquez fue más enfática es la tramitación de permisos. Aclaró que la posición del gremio suele malentenderse:
Nosotros estamos muy a favor de hacer más y mejor minería.
Eso, explicó, incluye el relacionamiento temprano con las comunidades y la protección del medio ambiente, pero debe equilibrarse con los plazos. Un proceso que puede tomar hasta 12 años, o incluso más, no resulta atractivo para ningún inversionista. SONAMI propone además un sistema de fast track que distinga entre un proyecto nuevo y la ampliación de una operación que ya funciona bien.
Pequeña minería: financiamiento, pilotaje y emprendimiento
Sobre la digitalización de la pequeña y mediana minería, Vásquez señaló que la voluntad existe, pero el obstáculo principal es el acceso a financiamiento. Planteó que este segmento puede ser un buen espacio para pilotear tecnologías y propuso una idea que le gustaría desarrollar: que la formación universitaria, hoy orientada a la gran minería, prepare también a ingenieros que quieran emprender su propio negocio de pequeña minería. Como ejemplo de lo que funciona, mencionó un programa público-privado con INACAP para certificar la producción segura en pequeña minería, donde productores y estudiantes comparten experiencia y nuevas ideas.
Talento desde la infancia
Para atraer talento diverso, SONAMI apuesta por empezar temprano: un libro infantil para niños de 6 y 7 años, becas para mujeres que estudian ingeniería en minas y para jóvenes de las asociaciones gremiales, y la apertura de faenas a visitas. Vásquez valoró la creciente presencia de mujeres en la industria, pidió más mujeres en cargos directivos y destacó el coraje de quienes trabajan en faena.
Por qué importa
El episodio muestra que la competitividad minera de Chile no depende solo de grandes proyectos, sino también de una regulación predecible, de una pequeña minería con acceso a financiamiento y tecnología, y de una ciudadanía que entienda qué le aporta la industria. La tesis de Vásquez es que hacer más y mejor minería no es una contradicción: requiere estándares exigentes y plazos razonables al mismo tiempo. Y el trabajo de largo plazo, formar talento y reconstruir el vínculo con las personas, empieza mucho antes de la universidad.
Fuente: Ver episodio en YouTube
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