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Episodio18 de febrero de 2024

Pedro Sáez (Orica): la tronadura como ciencia de equilibrios

Pedro Sáez, gerente de servicios técnicos de Orica, explica por qué la tronadura es una ciencia que equilibra costo, productividad y seguridad. Recorre la tecnología que mide la roca pozo a pozo, los detonadores inalámbricos y las iniciativas para reducir el impacto ambiental de los explosivos.

Pocas operaciones mineras condicionan tanto lo que ocurre después como la tronadura. De ella depende el tamaño del material que cargarán las palas, que transportarán los camiones y que molerá la planta. En el episodio 19 de Minenovate conversamos con Pedro Sáez, ingeniero civil de minas de la Universidad de La Serena y gerente de servicios técnicos de Orica para Chile y Argentina. La conversación la condujeron Milo Niemeller y Francisco Rubina, quien participó en esa etapa del podcast.

Una vocación que viene de familia

A diferencia de muchos invitados que llegaron a la minería casi por casualidad, Sáez la tenía decidida desde niño. Creció en La Serena, en una villa ligada a la histórica mina de oro El Indio, donde su padre trabajaba como dibujante técnico. Lleva unos 18 años en la industria, la mayor parte en Orica, y pasó por asesoría en voladura, diseño de cargas y medición de fragmentación en operaciones como Andina, El Abra, Collahuasi y Quebrada Blanca.

Tronadura: el término chileno para una ciencia global

En el mundo se habla de voladura; en Chile, de tronadura. Para Sáez, se trata de una ciencia: trabajar con explosivos y detonadores para determinar la carga exacta que necesita un mineral y facilitar su recuperación. Orica, explicó, aborda hoy el proceso completo, desde la pre-voladura hasta la post-voladura.

En la etapa previa, la clave es conocer el macizo rocoso. Sáez mencionó una tecnología instalada en las perforadoras que estima la dureza de la roca en cada pozo, información que normalmente no existe con ese detalle.

Costo, productividad y seguridad

¿Por qué importa tanto la carga óptima? Sáez identificó tres razones. La primera es económica: cuando no se conoce la dureza de cada pozo, se tiende a sobrecargar para asegurar la fragmentación.

Al tener el detalle de pozo a pozo, tú tienes un beneficio económico, porque cargas lo que realmente necesita el macizo rocoso.

La segunda es la productividad: con la energía justa, la fragmentación favorece el carguío, el transporte y la reducción de tamaño en la planta, con menor consumo de energía específica y mejor recuperación metalúrgica. La tercera es la seguridad: no sobrecargar evita abrir grietas, provocar caídas de cuñas o comprometer los ángulos de los taludes.

Milo Niemeller lo resumió como un juego de equilibrios: demasiada energía genera riesgos; muy poca deja fragmentos grandes que exigen más a equipos y planta, y un mal diseño de mallas puede mezclar estéril con mineral de distintas leyes.

Flyrock, taco y cara libre

Uno de los riesgos que la tronadura busca controlar es el flyrock: rocas proyectadas por la detonación que pueden dañar equipos o personas. Según Sáez, suele producirse cuando se usa más energía de la que requiere la roca y el explosivo escapa por la zona superior del pozo, o cuando la primera fila tiene muy poco material frente a la cara libre. Hoy existen software que modelan la distancia de proyección según el explosivo, el diámetro y el taco, lo que permite definir zonas de exclusión antes de tronar.

Cada pozo tiene una carga explosiva y un taco, material que lo sella para confinar la energía. Francisco Rubina añadió que la secuencia de iniciación, es decir, qué pozos salen primero y en qué orientación, es otra pieza central del diseño, tanto a rajo abierto como en minería subterránea.

En la post-voladura, mediciones que antes exigían personal en terreno, como la fragmentación o las vibraciones, hoy se automatizan en línea, y el monitoreo de estabilidad de taludes con radares forma parte del portafolio de la compañía.

Detonadores sin cables

La tendencia en la que más se detuvo la conversación fueron los detonadores inalámbricos. Los detonadores electrónicos convencionales usan cables que pueden cortarse al tapar el pozo, lo que provoca tiros quedados: pozos sin detonar que luego una pala puede impactar, con consecuencias potencialmente fatales. Además, el tapado obliga a que una persona sostenga los cables junto a la máquina, expuesta al polvo.

Sin cable, explicó Sáez, se eliminan esos tiros quedados por corte y esa interacción hombre-máquina; los equipos de carguío maniobran con más libertad, desaparecen los amarres, se reduce el riesgo de iniciación por rayos en zonas de altura y cambian incluso los métodos de explotación: equipos pesados pueden transitar sobre mallas ya cargadas. En faenas cercanas a comunidades, se pueden regar las mallas antes de tronar para reducir el polvo. Según el invitado, la adopción ha crecido con fuerza en Latinoamérica.

Sostenibilidad en la cadena de explosivos

Sáez detalló que Orica se ha fijado reducir sus emisiones de CO2 hacia 2030 y llegar a cero emisiones netas en 2050. Mencionó una tecnología que reutiliza aceites usados de camiones de alto tonelaje en la fabricación de explosivos, y una escuela de operadoras que capacita a mujeres de comunidades cercanas para incorporarlas a las operaciones.

Por qué importa

La tronadura suele verse como un paso brusco y rudimentario, pero el episodio muestra lo contrario: es una disciplina de precisión cuyas decisiones repercuten en toda la cadena, desde la seguridad en el banco hasta el consumo energético de la planta. Medir la roca pozo a pozo, modelar riesgos antes de detonar y eliminar cables reduce costos y exposición de personas al mismo tiempo. Para una industria que necesita mejorar productividad sin ceder en seguridad ni en relación con las comunidades, la tronadura es un buen lugar para empezar.

Fuente: Ver episodio en YouTube

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