José Manuel Ortiz y Kinamics: robótica para capturar datos donde las personas no deben entrar
José Manuel Ortiz, CEO y cofundador de Kinamics, cuenta cómo un robot pensado para monitorear correas transportadoras terminó convertido en una solución para capturar datos en la frente de túneles con riesgo de estallido de roca en El Teniente. La robótica, explica, no solo elimina la exposición de personas: también mejora la calidad de los datos y acelera la construcción.
¿Quién entra primero cuando un túnel todavía no es seguro? Esa pregunta abre el episodio de Minenovate con José Manuel Ortiz, CEO y cofundador de Kinamics, una startup chilena que diseña robots para la captura de datos en minería subterránea. En la conversación participaron Milo Niemeller y Francisco Rubina.
Un ingeniero electrónico en una industria de mineros
Ortiz viene de una familia ligada a la minería, pero estudió ingeniería electrónica. Trabajó varios años en Honeywell, en automatización para mineras, y tuvo un primer emprendimiento en robótica que no prosperó por falta de experiencia. La pasión por los robots, que arrastraba desde la adolescencia, lo llevó de vuelta: con su socio Francisco, que había desarrollado robótica para aplicaciones de defensa en Estados Unidos, construyó un primer robot para monitorear correas transportadoras.
El giro llegó en Expomin 2018. Invitados al stand de otra empresa, sin haber constituido aún la compañía, paseaban el robot por la feria cuando alguien que trabajaba en El Teniente se acercó con una necesidad distinta: capturar datos en la frente de los túneles nuevos.
Ortiz reconoce que sin acceso al problema no hay solución posible. Y al llevar su robot pequeño a la primera reunión, entendió que para esas galerías necesitaría algo mucho más grande.
Enamorarse de problemas que se resuelvan con robótica
El consejo clásico del emprendimiento, enamorarse del problema y no de la solución, era incómodo para alguien cuya pasión es justamente la solución. Ortiz lo resolvió a su manera:
Tengo que enamorarme de problemas en que la solución sea la robótica.
Si un problema se resuelve mejor de otra forma, otro vendrá a resolverlo.
El problema: la última etapa manual del túnel
En sectores profundos de El Teniente, con condición sísmica compleja, el riesgo de estallido de roca obliga a que en zonas no fortificadas no ingresen personas, solo equipos teleoperados. Casi todo el ciclo de construcción ya contaba con máquinas para perforación, carguío y retiro de marina. Pero quedaba una etapa: el mapeo geomecánico y geológico, y la medición topográfica para verificar que el túnel avanza según plano.
Esos datos deben tomarse lo más cerca posible de la frente y antes de fortificar, porque después la roca deja de verse. Ya se había logrado que los geólogos trabajaran con fotografías de alta resolución y modelos tridimensionales, sin ir a la frente. Pero el topógrafo seguía expuesto. Esa fue la necesidad que Kinamics resolvió.
Más seguridad, mejores datos y menos tiempo muerto
El robot que opera en la construcción de túneles del proyecto Andes Norte es un vehículo controlado desde una tablet, con un brazo robótico, que se opera a 100 o 150 metros o más usando la red existente. Llega hasta el borde de la fortificación, despliega su brazo y su iluminación, y captura los datos.
Ortiz destaca tres beneficios. Primero, la exposición de personas en esa tarea apunta a cero. Segundo, la secuencia de captura es siempre la misma, lo que elimina diferencias entre operadores, y el robot puede acercarse más a la frente para obtener más detalle. Tercero, el tiempo:
El robot repite de manera consistente y nunca se cansa de repetir esa secuencia.
Tras la tronadura, en condición sísmica, a veces no se puede ingresar a la frente por más de 24 horas. El robot captura datos en ese periodo de aislación, de modo que su impacto en el ciclo es nulo y el túnel se construye más rápido.
Por qué no montar sensores en un acuñador
Los conductores preguntaron por la alternativa obvia: instalar equipos de captura en máquinas teleoperadas que ya existen, como un LHD o un acuñador. Kinamics lo probó. Ortiz explica que son equipos heavy duty, diseñados para mover carga con fuerza, no para tareas de precisión. Lo compara con la diferencia entre un topógrafo, que cuida instrumentos que se descalibran, y un operador de maquinaria pesada. Las vibraciones y los golpes hicieron que la experiencia no fuera buena, y el equipo iteró hacia un diseño propio.
Escalar: de un robot a una flota
El plan es pasar de un robot a una flota que capture datos en todos los túneles en construcción de El Teniente, y luego llegar a otros yacimientos. También apuntan a producción, donde hay personas que toman muestras y hacen análisis en terreno cerca de los puntos de extracción, por ejemplo para vigilar riesgos de ingreso de agua barro. Kinamics además tiene una línea para planta, enfocada en activos críticos como las correas transportadoras.
Escalar exige mucho capital, y la llegada al fondo ALZA, liderado por Andrés Rodríguez, aportó además conocimiento de la industria y redes. Muchos fondos de capital de riesgo, recuerda, no conocen el sector y lo consideran demasiado riesgoso.
Por qué importa
La historia de Kinamics muestra un patrón que se repite en la innovación minera: la tecnología útil nace de un problema concreto planteado por la operación, no de una presentación. En minería subterránea profunda, donde la normativa ya prohíbe exponer personas en zonas no fortificadas, la robótica deja de ser un experimento y pasa a ser una etapa más del ciclo operativo. Y cuando esa etapa además mejora la calidad de los datos y aprovecha tiempos muertos, la seguridad se convierte también en productividad. Para el ecosistema, el caso deja otra lección: escalar tecnología minera exige capital con conocimiento del sector, no solo dinero.
Fuente: Ver episodio en YouTube
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