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Episodio22 de julio de 2025

Rebeca Poleo (H2 Chile): dónde tiene sentido el hidrógeno verde en la minería

Rebeca Poleo, presidenta de H2 Chile, explica qué es el hidrógeno verde y por qué Chile tiene condiciones excepcionales para producirlo. Su tesis: primero hay que electrificar todo lo posible, y el hidrógeno y sus derivados entran donde la electrificación no llega, como los camiones de extracción, las fundiciones, los explosivos y el transporte.

La transición energética es uno de los grandes motores de la demanda minera, pero también le exige a la minería cambiar su forma de producir. En este episodio de Minenovate, Fred Camus y Milo Niemeller, con la participación de Francisco Rubina, conversan con Rebeca Poleo, presidenta de H2 Chile, sobre el nexo entre energía y minería y el papel que puede jugar el hidrógeno verde en la descarbonización de las operaciones.

De la refinería al hidrógeno

Poleo es ingeniera química y magíster de la Universidad Central de Venezuela. Comenzó su carrera operando plantas de refinación de combustibles fósiles y, ya en Chile, se orientó al desarrollo estratégico de proyectos e innovación en compañías como Chevron, Técnicas Reunidas, Tractebel y Engie. Llegó al hidrógeno hace cerca de siete años, cuando la industria daba sus primeros pasos en el país.

De ese grupo nació H2 Chile, que según Poleo hoy reúne a cerca de cien empresas y unos cuarenta socios profesionales, y abarca toda la cadena de valor, del electrón renovable a la molécula de hidrógeno y sus derivados. Funciona como contraparte técnica del Estado en el diseño de políticas públicas.

Qué es el hidrógeno verde

Poleo empieza por el recurso: Chile tiene una radiación solar de las mejores del mundo en el norte y un potencial eólico excepcional en Magallanes. Tanto, que el país no puede consumir internamente toda la energía renovable que podría generar. Eso abre la posibilidad de crear una industria nueva y avanzar hacia la independencia energética, en un país que, según ella, importa la gran mayoría de la energía que consume en forma de petróleo, carbón y gas.

La política energética chilena, ligada al Acuerdo de París, define un orden: primero eficiencia energética, luego electrificar todo lo que se pueda de forma directa y, por último, buscar alternativas para los sectores difíciles de electrificar. Ahí entra el hidrógeno. El tradicional, llamado gris, se produce a partir de gas y emite CO2. El verde se obtiene separando la molécula de agua en electrolizadores alimentados con energía renovable, y el proceso libera oxígeno en vez de CO2.

La conexión con la minería

Citando un reporte de Cochilco, Poleo explicó que la mitad de las emisiones de la minería corresponde al alcance 3: insumos y transporte terrestre y marítimo. El resto se reparte entre la energía comprada y las emisiones directas, como la movilidad minera. Su criterio para el hidrógeno es claro:

Lo primero que hay que hacer es electrificar lo más que se pueda.

En los camiones de extracción, el hidrógeno, ya sea en celdas de combustible o como combustible sintético, es una opción más entre otras, como los camiones eléctricos a batería o conectados a sistemas eléctricos, y la elección depende de la geografía y del tipo de mina. Recordó que Anglo American fue pionera: probó un camión con tren motriz a hidrógeno en Sudáfrica y, en Chile, instaló en Las Tórtolas una pequeña hidrogenera piloto, en cuya ingeniería participó la propia Poleo. Aunque solo producía un kilo y medio de hidrógeno al día, permitió probar la tecnología, reemplazar la batería de una grúa horquilla por una celda de combustible y formar capital humano a partir del ensayo y error.

Fundiciones, explosivos y transporte

Las fundiciones, con un consumo energético muy alto, son uno de los procesos difíciles de electrificar donde el hidrógeno puede ayudar, porque su combustión genera vapor de agua y no CO2. Poleo agregó un caso menos conocido: los explosivos. El amoníaco con que se fabrican se importa en su totalidad, unas 350 mil toneladas al año según sus cifras, y Chile tiene recursos para producirlo verde en el norte. Mencionó también el transporte marítimo del mineral y el ferroviario: Ferrocarril de Antofagasta, del grupo Antofagasta Minerals, ya prueba una locomotora a hidrógeno. Y pidió a las mineras incluir en sus contratos exigencias de reducción de huella de carbono para sus contratistas.

Las barreras

Poleo fue franca: la conversación con la minería avanza lento. La industria busca producir cobre al menor costo posible, y el hidrógeno verde sigue siendo un energético premium, según ella del orden del doble de caro que el gris. Introducir cambios tecnológicos en procesos como la fundición exige desarrollo y no puede poner en riesgo la producción. Propone modelos de incorporación progresiva y destaca el papel que puede jugar Codelco, porque si no se acelera, advierte, se pierde la ventana de oportunidad y los compromisos climáticos.

Su argumento final es económico: un combustible producido en Chile a partir de energía renovable tiene un precio basado en la inversión y no fluctúa con los mercados internacionales ni con la geopolítica, algo valioso para una industria que no controla el precio de lo que vende y debe gestionar sus costos.

Por qué importa

El episodio ayuda a ubicar el hidrógeno verde en su lugar real: no como reemplazo universal del diésel, sino como una pieza para los procesos donde la electrificación directa no alcanza. Para la minería chilena, la oportunidad va más allá de los camiones e incluye explosivos, fundiciones y transporte, es decir, buena parte de las emisiones de alcance 3, las más difíciles de controlar. El desafío ahora es económico y contractual: definir quién asume el sobrecosto inicial y cómo se escala la demanda para que los precios bajen.

Fuente: Ver episodio en YouTube

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