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Episodio3 de junio de 2024

Marcelo Henríquez: el cobalto que Chile ya está moviendo sin aprovecharlo

Marcelo Henríquez, ingeniero civil de la Universidad de Chile con experiencia como gerente de proyectos mineros, explica por qué Chile podría convertirse en productor relevante de cobalto sin abrir nuevas minas. La clave está en las piritas de los yacimientos de cobre de la franja IOCG y en el reprocesamiento de relaves históricos.

#cobalto#economía circular#relaves#electromovilidad#minería polimetálica

En este episodio de Minenovate, Milo Niemeller y Fred Camus, junto a Francisco Rubina, que participó en esa etapa del podcast, conversan con Marcelo Henríquez sobre un tercer elemento que el país mueve en grandes volúmenes sin aprovecharlo: el cobalto.

Marcelo es ingeniero civil de la Universidad de Chile, tiene un MBA de la misma casa de estudios y ha ocupado cargos de gerente de proyectos en distintas compañías del país. Llegó a la minería de forma circunstancial: soñaba con la construcción, pero su trabajo como profesor auxiliar lo acercó a la consultoría minera.

Por qué el cobalto sigue siendo difícil de reemplazar

Hay una búsqueda activa por reducir el cobalto en las químicas de las baterías, principalmente por su costo. Pero, como explicó Marcelo, sustituirlo no es sencillo, porque aporta dos atributos que hoy definen la competitividad de un vehículo eléctrico: estabilidad y capacidad de almacenamiento de energía. Eso se traduce en autonomía, el indicador en el que compiten los fabricantes.

El otro factor es la escala. Marcelo recordó que la producción mundial de cobalto es muy pequeña en comparación con la de cobre, y que la gran mayoría se obtiene como subproducto del procesamiento de níquel o de cobre. De ahí su pregunta central: si Chile es el mayor productor de cobre del mundo, ¿por qué no puede ser también un productor relevante de cobalto?

Piritas cobaltíferas en la franja IOCG

La respuesta está en la geología. En los yacimientos de tipo IOCG, ricos en hierro, cobre y oro, que se extienden aproximadamente desde Coquimbo hasta la región de Antofagasta, el cobalto aparece reemplazando al hierro dentro de la estructura de la pirita. Marcelo mencionó operaciones como Candelaria, Santo Domingo y Mantoverde, y recordó que en el distrito San Juan, en Freirina, hubo históricamente explotación de cobalto como mena principal.

Los números que compartió explican el interés. La concentración promedio de cobalto en la corteza terrestre es del orden de 20 partes por millón, mientras que en esta franja es común encontrar valores cercanos a 200, es decir, unas diez veces más. Con esas leyes poco se puede hacer, pero mediante procesos convencionales, como una flotación selectiva de los sulfuros, es posible obtener concentrados de pirita con contenidos de cobalto en torno a 0,5 a 0,7 %, que ya pueden tratarse en circuitos pirometalúrgicos o hidrometalúrgicos.

Relaves: del pasivo al recurso

El segundo frente es la economía circular. Chile tiene cientos de depósitos de relaves catastrados, y Francisco Rubina recordó que una parte importante está en estado de abandono, especialmente en la región de Coquimbo. Marcelo, que trabajó en una compañía que debió redisponer un depósito antiguo, planteó que muchas empresas tendrán que pasar por ese proceso para cumplir estándares más exigentes, como el estándar global de gestión de relaves. Si de todas formas hay que remanejar ese material, ¿por qué no extraer el valor que todavía contiene?

En algunas explotaciones históricas de comienzos del siglo XX, comentó, se procesó cobalto con leyes muy superiores a las actuales, lo que hace pensar que sus desmontes y relaves aún guardan contenido de interés. Fred Camus mencionó experiencias de mediana minería que ya recuperan magnetita desde sus relaves.

Cobalto con estándares

Más allá de la geología, Marcelo puso sobre la mesa un argumento de mercado. El principal productor mundial, la República Democrática del Congo, concentra la mayor parte de la oferta, pero con riesgos geopolíticos y prácticas que incluyen trabajo infantil, accidentes fatales y descargas a cauces de ríos. Las marcas de vehículos eléctricos miran cada vez más la huella de cada tonelada que compran.

El foco no va a ser solamente la disponibilidad de cobalto, sino que va a ser la disponibilidad de cobalto producido con altos estándares en materias de seguridad medioambiental.

Ahí, sostuvo, Chile tiene una ventaja difícil de replicar: décadas como mayor productor de cobre lo han llevado a operar con estándares industriales altos.

Infraestructura que se puede reutilizar

Hacia el cierre, Marcelo sumó una idea práctica. A medida que se agotan los óxidos y la producción de cobre migra hacia los sulfuros, la participación de los procesos hidrometalúrgicos debería caer, dejando plantas de extracción por solventes y electroobtención sin uso. En lugar de desmantelarlas como parte de los planes de cierre, podrían reutilizarse para recuperar otros metales. Y como el mineral ya fue extraído, molido y flotado para producir cobre, buena parte del costo aguas arriba ya está pagado. Su llamado fue a revisar conscientemente qué otros elementos de valor se están yendo al relave.

Por qué importa

El desafío para la industria es avanzar hacia una minería polimetálica y sustentable. Chile ha construido su posición en torno a un solo metal, pero sus yacimientos y sus relaves contienen otros elementos que la transición energética necesita. Aprovecharlos no exige necesariamente nuevas minas, sino mirar con otros ojos lo que ya se procesa. La pregunta que plantea Marcelo, por qué un país con tanto cobre, litio y cobalto no integra esas cadenas de valor, sigue abierta y es, en buena medida, una decisión estratégica de país.

Fuente: Ver episodio en YouTube

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