Patricio Sazo: lo que la minería nórdica puede aportar a Latinoamérica
Patricio Sazo, ingeniero civil industrial de la Universidad Católica y articulador entre los países nórdicos y América Latina, explica qué hace de Suecia y Finlandia un polo de tecnología minera. Revisa el modelo de triple hélice, un piloto de trolley assist en la mina Aitik y los acuerdos de colaboración vigentes con Chile.
¿Qué puede aprender la minería latinoamericana de dos países que producen mucho menos que Chile? En este episodio de Minenovate, Milo Niemeller y Fred Camus, junto a Francisco Rubina, que también participó de la conversación, recibieron a Patricio Sazo, ingeniero civil industrial de la Pontificia Universidad Católica con un diploma en ingeniería eléctrica. Sazo trabaja en vincular a los países nórdicos con América Latina en torno a la minería sostenible y, en el momento de la grabación, organizaba un seminario sobre ese tema en Santiago.
Dos países mineros pequeños, pero de vanguardia
Sazo partió por dimensionar el caso. Suecia y Finlandia no tienen la escala minera de Chile o Perú, pero sí una larga tradición. Suecia es el mayor productor de hierro de la Unión Europea, con la histórica mina de Kiruna, y tiene minería de cobre a través de Boliden, que opera Aitik, la mayor mina de cobre del país. Finlandia, por su parte, produce cobalto, níquel y cobre, minerales clave para la transición energética. De los siete países con minería activa en la Unión Europea, explicó, dos son nórdicos.
Lo que distingue a estos países, a su juicio, es el desarrollo tecnológico. Citó cifras del clúster minero finlandés, según las cuales cerca del 80% de la maquinaria para minería subterránea proviene de Finlandia y Suecia. Y mencionó un anuncio reciente: el desarrollo del primer trolley eléctrico a batería para minería subterránea, en la mina Kristineberg, en Suecia, fruto de la colaboración entre mineras y fabricantes de equipos.
La triple hélice y el rol del sector privado
La base de ese avance es lo que en los países nórdicos se conoce como triple hélice: colaboración estructurada entre academia, empresas y Estado. Tiene institucionalidad propia en los clústeres mineros, como Mining Finland y Swedish Mining Innovation. Este último, explicó Sazo, es un programa estratégico creado por la Agencia de Energía de Suecia, la agencia de desarrollo sustentable Formas y la agencia de innovación Vinnova.
Cuando los conductores compararon la inversión en investigación y desarrollo de los países nórdicos con la de Chile, Sazo agregó un matiz: en Suecia, más de la mitad de esa inversión es privada.
Uno pensaría que esto es una gran subvención del Estado y la verdad que el Estado tiene un rol secundario.
Las empresas buscan patentar y llevar sus soluciones al mercado internacional, y probarlas en una faena nórdica les da credibilidad para venderlas en otras minas del mundo.
Aitik: un piloto de trolley con resultados medibles
El ejemplo más concreto que entregó fue el de Aitik. Entre 2018 y 2020 se pilotó allí una línea de trolley assist de 700 metros para electrificar el transporte en el rajo, con financiamiento parcial de la Agencia de Energía de Suecia, la participación de la Universidad Chalmers y proveedores que desarrollaron la catenaria y adaptaron los camiones. En una pendiente cercana al 10%, la velocidad de los camiones subió de 15 a 30 kilómetros por hora, y cada pasada ahorró alrededor de 25 litros de diésel. Tras el piloto, la línea se extendió a 3 kilómetros, con una reducción estimada de emisiones del rajo de entre 15% y 20% durante la vida útil de la mina. Sazo agregó que la mina Kevitsa, en Finlandia, también opera líneas de trolley assist.
Para Chile, el dato es oportuno: varias mineras comenzaban sus propios pilotajes de trolley assist, una tecnología clave para cumplir los compromisos de descarbonización hacia 2030 y 2050. Sazo subrayó, además, que esta forma de innovar puede aplicarse a otros desafíos, como relaves, reutilización de agua y eficiencia energética.
Regulación que empuja la innovación
Consultado por la gestión ambiental, Sazo explicó que las mineras nórdicas enfrentan una doble regulación, europea y nacional, muy estricta en temas ambientales y climáticos. Esa presión las obligó a innovar localmente y, luego, a exportar esas soluciones. Chile, dijo, comparte el desafío: sus mineras tienen objetivos claros de descarbonización que van más allá de lo exigido.
Puentes ya construidos
Chile ya tiene dos acuerdos de colaboración en minería con estos países. Con Finlandia, uno entre Corfo y VTT, el instituto de investigación gubernamental finlandés, que incluye un capítulo de minería sostenible. Con Suecia, un memorándum de entendimiento de 2020 entre Codelco y Swedish Mining Innovation. El seminario que organizaba Sazo buscaba ampliar esos vínculos con presentaciones de Codelco, Anglo American, Glencore, Boliden y Cochilco, una rueda de negocios y mesas sobre el rol de los proveedores en la descarbonización y sobre la electrificación en Suecia, Finlandia y Chile.
Por qué importa
La descarbonización de la minería no es solo un tema de contratos de energía renovable: Sazo advirtió que el consumo eléctrico del sector seguirá creciendo y que la transmisión será un habilitante crítico, un desafío de nivel país. En ese escenario, la experiencia nórdica ofrece algo más valioso que tecnología: un modelo de colaboración que lleva la investigación a la faena y convierte los pilotos en productos exportables. Y el aprendizaje, recordó Sazo, va en ambos sentidos, porque los nórdicos también observan con admiración la minería de gran escala que se hace en Chile.
Fuente: Ver episodio en YouTube
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