David Alaluf: talento, colaboración y orgullo para la minería chilena
David Alaluf, gerente en Endress+Hauser y director en APRIMIN, reflexiona sobre por qué tantos jóvenes no quieren trabajar en minería y qué debe cambiar para atraerlos. Habla de reglas claras para invertir, de acercar la academia a la industria y de una minería más humana e inclusiva.
Chile es un país minero, pero a muchos de sus jóvenes no les interesa trabajar en minería. Ese fue el punto de partida de la conversación con David Alaluf en este episodio de Minenovate, conducido por Milo Niemeller y Fred Camus, con la participación de Francisco Rubina. Alaluf es gerente en Endress+Hauser, director en APRIMIN, cofundador de la Cámara Minera de Chile y fue docente en la Universidad de Santiago. Desde esa mirada amplia habló de talento, innovación, gestión del cambio y de la imagen de la industria.
Una vocación con raíces familiares
Alaluf contó que la minería le venía de familia. Su abuelo llegó desde Turquía a Buenos Aires en los años veinte y, por consejo de un primo, siguió a Copiapó, donde en esa época era común tener una pequeña mina. Por el lado materno, otro abuelo también trabajó en minería. En el Instituto Nacional, una charla vocacional le despertó el interés por los grandes equipos de transporte y por la perforación y tronadura. Estudió minería y desde entonces ha trabajado siempre en empresas de servicios a la minería, nunca como mandante.
El problema del talento
La necesidad más urgente del ecosistema, a su juicio, es de personas. En sus charlas en colegios y universidades, cuando pregunta a quienes no estudian carreras mineras si quieren trabajar en minería, en promedio siete de cada diez responden que no. Para Alaluf eso es grave, porque la minería sigue siendo el gran motor de la economía chilena. Al mismo tiempo, sostuvo que en la industria trabajan algunos de los mejores profesionales de cada especialidad, desde ingenieros hasta abogados.
Parte del problema es de imagen. Recordó que en el cine los mineros suelen ser los villanos, y reconoció que en el pasado la industria no siempre fue un buen vecino. Pero insistió en que la minería actual es muy distinta de la que conoció cuando empezó, hace más de dos décadas.
Las condiciones para desarrollar la industria
Alaluf identificó dos condiciones. La primera depende del Estado: dar estabilidad y reglas claras para atraer inversionistas de prestigio internacional, porque, a su juicio, la inversión estatal no alcanza para sacar adelante los proyectos que el país necesita. La segunda es contar con proveedores preparados en sustentabilidad, equidad y capacidad técnica, todo a la vez. Y para ambas se requiere atraer a los profesionales más talentosos.
También pidió a los chilenos creerse más el cuento. Contó que cuando estudiaba, a mediados de los noventa, ya vio funcionando martillos picadores remotizados en El Teniente, una tecnología que en otros lugares le han mostrado como innovación reciente. Trabajando para una compañía suiza, dijo, ha comprobado que la capacidad técnica en Chile es equivalente o muy cercana a la de los especialistas extranjeros, aunque los clientes a veces prefieren que alguien de afuera valide lo que ya hicieron. Como ejemplo del talento local, recordó el rescate de los 33 mineros, en el que participó desde una empresa que gestionó un winche desde Austria para uno de los planes de rescate.
Academia e industria, todavía lejos
Para Alaluf, innovar es permanente: incluso lo que funciona hay que cambiarlo, porque las compañías que se acostumbran a hacer siempre lo mismo terminan fracasando. La primera regla es mejorar la calidad de vida del minero, y la automatización, los equipos autónomos y la remotización son el camino. Ahí la academia es imprescindible, pero la vinculación sigue siendo baja: universidades y empresas piensan en los mismos problemas por separado y se pierden recursos. Endress+Hauser, contó, dona equipos en uso a universidades para sus laboratorios. Y relató que antes los expositores de ferias mineras se quejaban de que llegaran estudiantes; hoy los invitan, porque sin talento no hay minería.
También habló de la brecha entre la universidad y el trabajo. A sus alumnos les decía que la universidad es el lugar para equivocarse: un mal diagrama de disparo en una prueba se corrige con una nota; en faena, puede costar vidas.
Una minería más humana
Sobre gestión del cambio, Alaluf recordó que cuando estudiaba sus compañeras no podían entrar a las faenas por normativa. Hoy la participación femenina es mayor, pero insuficiente: privarse de las mujeres es perder la mitad del talento, y el interés por las carreras STEM debe fomentarse desde la casa y el colegio. Sumó la conciliación laboral, como permitir que los padres asistan a los actos escolares de sus hijos, y liderazgos menos autoritarios y más colaborativos.
Tenemos que dejar de pedirle a la minería que resuelva todos los problemas de Chile.
Al cierre, pidió exigir a la industria que sea sustentable y de excelencia, e invitó a los jóvenes a no temer a equivocarse ni a innovar.
Por qué importa
La conversación conecta con un riesgo concreto: la licencia social. Cuando los conductores mencionaron el cierre de Cobre Panamá, Alaluf opinó que el problema de fondo fue que los panameños no sentían que ganaban algo con esa operación. Su receta es visibilizar lo que la minería hace y cómo lo hace. Atraer talento, abrir la industria a la academia y humanizar el trabajo en faena no son temas blandos: son condiciones para que Chile siga siendo competitivo en una industria que depende cada vez más de personas capaces de innovar.
Fuente: Ver episodio en YouTube
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