Humberto Estay: litio, agua y el desafío de producir con menos impacto
Humberto Estay, subdirector del AMTC de la Universidad de Chile y especialista en hidrometalurgia, analiza la extracción de litio en Chile: el proceso evaporativo, la extracción directa, el balance hídrico de los salares y la brecha entre carbonato e hidróxido. También advierte que el reciclaje puede cambiar el mapa de la producción de metales.
Esta conversación se volvió a publicar en abril de 2025 como E43 (reemisión).
En este episodio de Minenovate, Milo Niemeller y Francisco Rubina, que participó en la primera etapa del podcast, conversan con Humberto Estay, ingeniero civil químico, académico de hidrometalurgia de la Universidad de Chile y subdirector e investigador titular del Centro Avanzado de Tecnología para la Minería (AMTC).
De la ingeniería a la investigación aplicada
Estay cuenta que llegó a la minería casi por casualidad: tras terminar su magíster, un excompañero lo invitó a sumarse a una empresa de ingeniería dedicada al diseño de plantas mineras, donde luego pudo hacer un posgrado mientras trabajaba. La industria le enseñó que falta fomento al desarrollo tecnológico, convicción que lo llevó al AMTC.
Producir más, impactando menos
Para Estay, la minería enfrenta la disyuntiva de ser la gran abastecedora de metales para la electromovilidad. Chile tiene una oportunidad en cobre, litio y otros subproductos, pero debe aprovecharla con la menor huella de carbono posible, con menor consumo de energía y agua, y en un proceso participativo e informado con las comunidades.
Plantea una advertencia de largo plazo:
Si no cambiamos la forma de producir metales que tenemos hoy día, el reciclaje de metales se va a volver cada vez más atractivo.
A medida que crece el inventario de metales en uso, el reciclaje gana atractivo por su menor huella. En décadas, las potencias con grandes volúmenes de productos reciclables podrían liderar parte del abastecimiento, y Chile debería prepararse con una estrategia propia.
Cómo se produce hoy el litio en Chile
Estay describe el proceso convencional en el Salar de Atacama. La salmuera se dispone en piscinas expuestas al sol, donde el agua se evapora y distintas sales cristalizan de forma fraccionada. Cuando el litio alcanza una concentración cercana al 6%, la salmuera se lleva en camiones a plantas cercanas a Antofagasta, donde se precipitan impurezas y se obtiene carbonato de litio.
Para llegar a esa concentración hay que evaporar la gran mayoría del agua de la salmuera. Con un cálculo aproximado basado en las tasas de extracción autorizadas, Estay estima una evaporación del orden de 40.000 metros cúbicos diarios, una cifra que, si no recuerda mal, equivale al doble del consumo de agua potable de Antofagasta. A eso se suman otras extracciones en la cuenca y la ausencia de una línea base previa, lo que dificulta atribuir responsabilidades cuando las comunidades perciben menos agua disponible.
Extracción directa y balance hídrico
Esos cuestionamientos explican por qué la Estrategia Nacional del Litio promovió la extracción directa: tecnologías que capturan el litio de la salmuera de forma selectiva y permiten devolverla al salar sin evaporarla. Estay valora la idea, pero advierte que no está resuelto cómo, cuánto y con qué calidad reinyectar. Un exceso podría diluir la salmuera o afectar las aguas superficiales; un déficit, bajar el nivel freático. Por eso, sostiene, cada salar requiere su propio estudio de balance hídrico, considerando además el cambio climático.
Entre las alternativas, considera más maduras las de adsorción e intercambio iónico, con materiales que retienen el litio de forma preferente, y menciona una planta en Argentina que opera con este tipo de columnas. La extracción por solventes perdió atractivo porque el arrastre de reactivos terminaría en el salar; los líquidos iónicos y los eutécticos profundos son líneas prometedoras, pero lejanas de la escala comercial. Su equipo trabaja en recuperar agua fresca desde la salmuera y en producir hidróxido de litio sin pasar por carbonato.
Carbonato versus hidróxido
Estay explica que Chile produce carbonato de litio de muy buena calidad y bajo costo, pero que su hidróxido se obtiene a partir de ese carbonato, en volúmenes pequeños, y por eso no compite en costo con el que se produce a partir de minerales australianos, que llega de forma más directa al hidróxido. Como las proyecciones muestran una demanda de hidróxido creciendo más rápido, eso puede ser una oportunidad o una oportunidad perdida para el país.
Cree que las baterías de sodio podrían ganar nichos, como el almacenamiento estacionario, pero no que reemplacen al litio en la movilidad. Y descarta la comparación con el salitre: el litio es un elemento químico, no un compuesto sintetizable.
Ciencia y nuevos perfiles
El AMTC, explica, tiene dos ejes: desarrollar tecnología nacional para la minería, desde la exploración hasta el procesamiento, el agua y la automatización, y formar capital humano avanzado. Sobre los nuevos profesionales, valora su interés por la sustentabilidad, pero advierte el riesgo de que disminuyan los especialistas en metalurgia y minería, y llama a los programas académicos a adaptarse para seguir siendo atractivos.
Por qué importa
El futuro del litio chileno no depende solo de la demanda, sino de cómo se produzca. El agua de los salares, la relación con las comunidades, la capacidad de agregar valor y el avance del reciclaje definirán si Chile aprovecha esta ventana. Su mensaje final resume el espíritu del episodio: lo que el país necesita es educar y tomar decisiones con información.
Fuente: Ver episodio en YouTube
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