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Episodio1 de julio de 2024

Gerson Salas: automatización, datos y personas en la minería del litio

Gerson Salas, gerente de automatización y energía en SQM, cuenta cómo la automatización y la analítica están transformando la minería no metálica. Habla de los desafíos de instrumentar procesos con salmueras, del valor de la calidad del dato y de por qué la tecnología no se sostiene sin personas preparadas.

La transición energética ha puesto al litio en el centro de la conversación minera, pero detrás del mineral de moda hay una industria de procesos químicos complejos que depende cada vez más de la automatización y los datos. En este episodio de Minenovate, conducido por Milo Niemeller con la participación de Francisco Rubina, el invitado fue Gerson Salas, gerente de automatización y energía en SQM y presidente del congreso Minería Digital 2024.

Una carrera entre la electricidad y la minería no metálica

Salas estudió ingeniería atraído por la física y el electromagnetismo, sin pensar en la minería. Aun así, la industria estaba en su familia: su abuelo trabajó en Soquimich, sus dos tíos maternos son ingenieros civiles en minas y su padre trabajó cerca de diez años en minería. Al salir de la universidad trabajó en proyectos de control y automatización, muchos de ellos en energía y minería, y lo que más le atrajo fue el "gigantismo" minero y la cantidad de control que exigen sus procesos intermedios. Llegó a SQM, donde desarrolló gran parte de su carrera en la división de nitratos y yodo, y desde hace unos tres años trabaja en litio.

Por qué el litio importa

Según Salas, el litio venía de crecer en torno a un 30% anual, aunque ese año había bajado un poco. La demanda no proviene solo de la electromovilidad: también de los sistemas de almacenamiento de energía, que forman parte de la estrategia energética de los países y de la infraestructura eléctrica. Para él, la industria no solo debe ofrecer un producto que habilite un mundo más sustentable, sino producirlo de forma sustentable, con uso eficiente de recursos, planificación energética y menor huella de carbono. La automatización, dijo, es una de las palancas para lograrlo.

Qué entendemos por automatización

Salas la definió como los sistemas que permiten que un proceso o una máquina opere de forma automática o secuencial para ser más eficiente, mejorar la calidad de vida de las personas y reducir los riesgos. Incluye la instrumentación, que es cómo se miden los procesos, y el control, que es cómo se actúa sobre ellos. Resumió la lógica de quienes trabajan en control: si se puede medir una variable, se puede controlar. Hoy, agregó, la automatización se integra con la analítica avanzada, los controles expertos y los centros integrados de operación, en lo que se conoce como industria 4.0.

Los desafíos de automatizar con salmueras

Consultado por las dificultades, Salas mencionó primero la convivencia entre lo antiguo y lo nuevo: las operaciones mineras crecen por etapas y los proyectos deben integrarse con equipos existentes. A eso se suman faenas sin redes de datos ni cobertura de comunicaciones. En el caso del litio, la salmuera complica la instrumentación: medir de forma confiable un flujo o un nivel en ambientes corrosivos y abrasivos no es sencillo, y los sistemas de visión analítica sufren por las incrustaciones y el desgaste de los equipos. Por eso, explicó, lo habitual es partir con pilotos en áreas acotadas y escalar cuando la tecnología está validada.

El otro gran desafío son las personas: la formación de profesionales capaces de mantener equipos de nuevas tecnologías y el cambio cultural que implica adoptar herramientas digitales.

Del dato muerto al dato de valor

Salas tiene a su cargo un equipo de analítica, y contó cómo partió hace unos cuatro o cinco años. Los primeros profesionales venían de la banca, el retail y la logística, y tuvieron que aprender qué es un motor, un reactor o una centrífuga para entender qué pasa en la planta cuando sube la temperatura o el flujo. El error inicial fue almacenar miles de tags y modelar de inmediato: los modelos daban resultados sin sentido porque había outliers, períodos sin medición o flujómetros que medían mal. Primero hubo que asegurar que el dato tuviera valor.

Desde ahí llegaron los modelos de machine learning, los sensores virtuales y los gemelos digitales, que permiten estimar de forma indirecta variables que no se pueden medir directamente.

Ahora los datos son, yo diría que son la fuente relevante de la operación.

Por eso coincidió con los conductores en la idea de la minería 5.0: los mejores equipos y los mejores datos no se sostienen si las personas no están capacitadas.

Academia, congresos y startups

Sobre la formación, Salas reconoció una brecha: la tecnología avanza más rápido que los programas universitarios, y un profesional puede salir con conocimientos que en dos años quedan obsoletos. Por eso Minería Digital incorpora a universidades como la Universidad de Santiago, la Universidad de Tarapacá y una universidad australiana. Contó además que SQM creó hace unos dos años Lithium Ventures, una iniciativa de capital de riesgo para apoyar startups con soluciones en recursos hídricos y gestión energética, en la que participa como mentor.

Por qué importa

La conversación muestra que la minería no metálica enfrenta desafíos tecnológicos propios, distintos de los del cobre, en un momento en que el litio es clave para la electromovilidad y el almacenamiento de energía. La experiencia de Salas deja una lección aplicable a toda la industria: antes de hablar de inteligencia artificial hay que tener instrumentos confiables y datos de calidad, y ninguna tecnología se sostiene sin equipos que entiendan tanto los números como la planta.

Fuente: Ver episodio en YouTube

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