Constanza Moraga y Aster: acelerar startups mineras desde Antofagasta
Constanza Moraga, gerenta general de Aster, explica cómo la aceleradora pasó de ser multiindustria a enfocarse 100% en minería junto a Escondida BHP. Habla de los ciclos largos de venta, del valor de los mentores de la industria y de por qué, en minería, un hardware puede entrar más fácil que un software.
Con este episodio, Minenovate abrió un ciclo dedicado a la innovación y las startups mineras. La invitada fue Constanza Moraga, gerenta general de Aster, una aceleradora de startups con base en Antofagasta, la región que concentra el principal clúster minero de Chile. La conversación, con Milo Niemeller y Fred Camus, y en la que también participó Francisco Rubina, recorrió cómo nace una startup minera, por qué su camino es más largo que el de una startup tradicional y qué hace una aceleradora para acortarlo.
De Antofagasta al mundo del emprendimiento
Moraga es antofagastina e ingeniera comercial de la Universidad Católica del Norte. Contó que de joven no le interesaba la minería: veía los turnos y los temas ambientales y no se sentía atraída. Trabajó en Acción Emprendedora y luego en Magical, una aceleradora con más de 12 años invirtiendo en startups, donde fue gerenta de portafolio. Siempre quiso volver a su región a transmitir lo aprendido, porque el ecosistema local era, en sus palabras, muy precario. Esa oportunidad llegó con Aster y con el trabajo junto a Escondida BHP, que terminó por acercarla a la innovación minera.
Por qué una startup minera es distinta
Moraga distingue dos tipos de startups en minería: las que nacieron exclusivamente para resolver un problema minero y las multiindustria, que también sirven a logística, construcción o puertos. En ambos casos, explicó, las etapas son similares a las de cualquier startup, pero los tiempos y el financiamiento necesario no.
Construir un producto para la minería se demora un poco más, hacer la primera venta, el primer pilotaje se demora, son procesos que son ciclos de ventas súper largos.
Sin un cliente que valide la solución, entrar a la minería es prácticamente imposible, y por eso conseguir ese primer cliente es el gran desafío. Como recordaron los conductores, la aversión al riesgo es comprensible: en una operación minera, un error puede costar una vida.
Un giro hacia la minería
Aster nació de una licitación del Gobierno Regional de Antofagasta, con apoyo del área de asuntos corporativos de Escondida BHP. Al principio era multiindustria: sus primeras generaciones incluyeron una fintech, turismo y gastronomía. Luego empezaron a llegar naturalmente más startups mineras. Tras los dos primeros años, Aster giró a enfocarse 100% en minería. Moraga aclaró que no son un programa de innovación de Escondida, aunque la minera apoya la operación y aporta al fondo que financia a los emprendedores.
La aceleradora abre convocatorias cada seis meses. Su nombre viene de "estrella" en latín: los emprendedores son "astronautas" y cada generación, una "expedición". El requisito mínimo es tener la tecnología básica desarrollada y alguna validación comercial, como un piloto o una prueba. Aster, subrayó, es un programa de aceleración, no de incubación.
Mentores, pilotos y un aprendizaje contraintuitivo
El programa tiene dos ejes. Uno fortalece la base de la startup: equipo, propuesta de valor, modelo de negocio, pricing, ventas y aspectos legales, a partir de un diagnóstico individual. El otro es un plan de conexión con la minería, donde los mentores de Escondida, BHP Américas y Spence son, según Moraga, lo más valorado por los emprendedores. Lo describió como un trabajo de joyería: contactos uno a uno, no reuniones masivas.
También destacó el rol de los centros de pilotaje, como CIPTEMIN en Antofagasta y el Centro Nacional de Pilotaje, que permiten probar tecnologías y reducen el riesgo para la minera.
El hallazgo que más le llamó la atención fue que, para algunas mineras, es más fácil incorporar un hardware que un software, por la integración con sistemas existentes y los temas de ciberseguridad. Su primer caso de éxito lo confirma: una startup antofagastina de la primera generación, con un sensor para aumentar la recuperación en celdas de flotación, que pudo pilotear en Escondida y hoy está escalando.
Demo Day, financiamiento y diversidad
Cada startup seleccionada recibe 15.000 dólares del Fondo Copérnico, un fondo de capital semilla aportado por Escondida y administrado por Fundación Chile a través de Chile Global Ventures. Tras cuatro meses de aceleración llega el Demo Day, que en la quinta expedición se realizó en Exponor, ante un jurado de la industria. El primer lugar recibe 50.000 dólares y el segundo, 20.000. Para Moraga, el dinero es un accesorio: el objetivo es cerrar pilotos e implementaciones.
Aster recibe entre 90 y 100 postulaciones por generación y selecciona seis. Su portafolio suma 62 startups, 48 de ellas mineras, con foco en productividad, seguridad y sustentabilidad. Exige que los emprendedores de fuera de la región viajen a Antofagasta e impulsa la participación femenina: alrededor del 20% de su portafolio tiene fundadoras mujeres, cifra que buscan aumentar con un premio especial en el Demo Day.
Por qué importa
La conversación pone en evidencia una paradoja de la minería chilena: tiene grandes desafíos, como leyes decrecientes, minas más profundas y operaciones envejecidas, y también los recursos para innovar, pero su puerta de entrada sigue siendo estrecha para los nuevos proveedores tecnológicos. Iniciativas como Aster actúan como puente entre las startups y las operaciones, en un momento en que, según Moraga, las conversaciones de la industria ya giran más en torno a la innovación que a "las tuercas y las ruedas". Su apuesta por la colaboración público-privada y por desarrollar tecnología desde las regiones mineras ofrece un modelo que otras regiones productivas podrían replicar.
Fuente: Ver episodio en YouTube
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