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Episodio26 de enero de 2026

Carlos Aros: cómo crear tecnología que la minería realmente adopta

Carlos Aros, mentor de startups en Endeavor y Aster y con más de una década en minería, explica por qué la mayoría de las startups mineras no logra escalar. Su tesis: a la minería no le faltan ideas, le falta certeza, y el emprendedor que la entrega en cada nivel de la organización tiene la puerta abierta.

#innovación#startups#mentoría#ciberseguridad#internacionalización

En minería se habla mucho de innovación y poco de lo que una tecnología necesita para funcionar, adoptarse y escalar en una faena real. En este episodio de Minenovate, Milo Niemeller y Fred Camus conversan con Carlos Aros, ingeniero industrial de la Universidad de Santiago de Chile, MBA de la Universidad del Desarrollo, mentor de Endeavor y de Aster, y con una carrera de más de una década en la industria. La conversación funciona como una clase sobre emprendimiento tecnológico para la minería.

Un camino poco tradicional

Aros no soñó con la minería. Trabajaba en la Dirección de Planificación Estratégica de Carabineros cuando el entonces rector de la Universidad Católica, Ignacio Sánchez, contraparte en un proyecto, le sugirió volver al mundo privado. Postuló a una compañía minera y empezó en abastecimiento para la construcción de una concentradora en Minera Escondida. Desde el área comercial pasó por Australia, Asia y Chile, y llegó a la innovación dentro de la compañía.

Lo que falta es certeza

Ante la pregunta de qué necesita un emprendedor para tener éxito en minería, Aros descarta las respuestas habituales:

Lo que les falta es saber entregar certeza.

La minería, explica, gira en torno a la continuidad operacional: hacer las cosas bien todo el tiempo y mantener todo andando. Por eso no importa qué tan buena sea una solución en el laboratorio si el emprendedor no logra demostrar que no va a fallar.

Aros agrega una particularidad chilena. Chile es líder en minería, con faenas grandes, complejas y reguladas con estándares altos, y quien emprende aquí lo hace en el camino del número uno. Lo compara con una carrera: el primero no tiene a quién seguir y cada error le cuesta la posición. Esa presión está en cada persona que toma decisiones en la minería chilena.

Un problema, no una navaja suiza

El error más común que ve en las reuniones es el emprendedor que ofrece resolver lo que el cliente quiera: inventario, flujo en correas o cualquier otra cosa. Su consejo es llegar ante un gerente con un problema definido y su retorno de inversión, no pedirle al cliente que proponga un problema. Lo mismo aplica a la analítica de datos: pedir "cualquier set de datos" sin conocer la sensibilidad de esa información ni el proceso detrás no genera confianza.

Cultura minera: no equivocarse

Aros repite un mantra a los emprendedores:

Su principal preocupación del día a día no es hacer las cosas mejor, es no equivocarse.

Detener un equipo, un camión o la planta cuesta mucho dinero, y la aversión al riesgo es natural. Pero leída al revés, es una oportunidad: quien le trae certeza a ese proceso tendrá buena recepción. La seguridad está por sobre cualquier cosa, y Aros cita la idea de Ryan Holiday de que el obstáculo es el camino.

Insiste en un punto que muchas startups tecnológicas pasan por alto: la seguridad digital. Los datos de producción no pueden fallar, nadie quiere intervenir sistemas que podrían caerse, y mientras más grande la minera, más estrictos los controles de ciberseguridad. Preguntas como dónde se guardan los datos, de dónde proviene el equipo o en qué servidor corre la solución son decisivas. Para él, la seguridad digital ya es tan importante como la física, y advierte que muchos ataques llegan por la infraestructura OT.

Tres niveles, tres mensajes

Otro factor cultural es el ciclo de venta. Los presupuestos se ajustan una vez al año y se ejecutan al siguiente, y luego vienen acreditaciones y permisos. Por eso, como resaltaron los conductores, la relación con el cliente debe mantenerse viva todo el ciclo: es una maratón, no un sprint.

Al operario se le habla de comodidad y menos riesgo; al superintendente, de productividad y horas ahorradas; a la gerencia, del impacto en costos por libra de cobre. Si los tres "duermen tranquilos", dice Aros, no hay obstáculo para entrar.

Fondos, mentores e internacionalización

Aros destaca que Chile tiene un ecosistema rico en fondos, incluidos programas que no piden participación, pero ha visto cómo se despilfarran en giras o viajes de inspiración. Su recomendación es usarlos para bajar la incertidumbre de la solución: pruebas, laboratorio, servidores. Y escuchar a los mentores, porque la diferencia entre quienes ejecutan sus consejos y quienes no es evidente.

Sobre la internacionalización, la primera pregunta es dónde y por qué. Perú, Australia, el Congo o Brasil son mercados con regulación, cultura y problemas distintos. A un equipo que quería saltar a Australia le advirtió que allá no existía el problema que resolvían. También alerta sobre las alianzas mal negociadas, que pueden convertir al creador chileno en simple proveedor de un socio extranjero.

Por qué importa

Aros cerró con tres consejos: gastar tiempo y recursos en probar rápido y crear certeza; cultivar paciencia estratégica para navegar ciclos largos, con sponsors y champions internos; y definir el porqué antes que el qué, es decir, qué proceso se va a mejorar antes de describir la tecnología. Para una industria que necesita producir más con yacimientos de desarrollo lento, la conversación plantea una exigencia doble: los emprendedores deben entender la operación antes que el pitch, y las compañías deben pasar de pilotos eternos a creación de valor sostenible. Si ambas partes lo logran, la ambición de que Chile sea un polo mundial de tecnología minera deja de ser un eslogan.

Fuente: Ver episodio en YouTube

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