Ramón Bilbao: centros integrados, transformación digital y excelencia operacional
Ramón Bilbao, a cargo del centro de gestión integrada de Minera Los Pelambres, explica por qué la transformación digital en minería depende más de las personas y de los procesos organizacionales que de la tecnología. Cuenta cómo funciona un centro integrado y cómo se conecta con la excelencia operacional.
La minería lleva años hablando de transformación digital, pero pocas conversaciones bajan el concepto a lo que ocurre dentro de una organización. En este episodio de Minenovate, Milo Niemeller, que trabajó cerca de dos años con el invitado, y Francisco Rubina, que participó en la primera etapa del podcast, conversan con Ramón Bilbao, superintendente del Centro de Gestión Integrada de Minera Los Pelambres, con unos 17 años en la industria.
Un informático en una industria de gestión
Bilbao es ingeniero civil informático, con un magíster en ciencias de la computación y un MBA. Su llegada a la minería fue casual: siendo estudiante en Concepción se inscribió en lo que creía una charla de BHP y descubrió que la inscripción era, en realidad, para una entrevista. Tras un proceso de varios meses comenzó cerca de 2007 en el área de sistemas de información de Minera Escondida, en Antofagasta. Desde entonces ha trabajado en proyectos, transformaciones organizacionales, tecnología, seguridad y salud, centros de operación y excelencia operacional.
Reconoce que al comienzo le costó encontrar su lugar, porque lo que había aprendido no parecía aplicarse. Con el tiempo entendió algo que hoy considera central:
Después fui entendiendo que al final esto es una industria de gestión.
El conocimiento técnico es un pilar, explica, pero lo más relevante es saber trabajar con personas e incorporarlas en el camino hacia los objetivos.
Transformar en terreno, no desde el escritorio
Para Bilbao, toda transformación enfrenta lo mismo: una organización que no está preparada para el cambio y que no puede ser forzada. Lo que funciona es crear instancias para que los propios equipos lleguen a la conclusión de que el nuevo modelo es mejor, acompañadas de una gobernanza que dé cadencia. Dice haber vivido transformaciones impulsadas desde el escritorio y otras construidas en terreno, y que solo las segundas resultan sostenibles.
En la adopción tecnológica, lo que mejor le ha funcionado son los resultados rápidos. Usa la imagen de un iceberg: la gente ve solo la parte que sobresale, pero debajo hay una estructura compleja. A su juicio, no hay que esperar a resolver toda la base para mostrar valor; ambas partes deben avanzar en paralelo, sin que lo perfecto sea enemigo de lo bueno, porque un plan de implementación de un año difícilmente prospera en una industria donde cada minuto cuenta.
El choque con los procesos de inversión
Lo más complejo, sostiene, no es la tecnología sino los procesos organizacionales. Los procesos de inversión mineros están diseñados para minimizar el riesgo: ingenierías completas y definiciones cerradas antes de invertir. La tecnología, en cambio, avanza por prueba y error. Bilbao entiende el porqué de esa estructura: los inversionistas valoran la confiabilidad, que en minería se traduce en seguridad, control de los procesos y cumplimiento de lo prometido. Su propuesta es reservar una fracción acotada del capital para experimentar, con seguimiento en ciclos cortos que permitan decidir si seguir o cambiar de rumbo.
Del CIO al GIO
En Los Pelambres el centro integrado se llama GIO, por Gestión Integrada de Operaciones, y la palabra gestión no es casual.
Un centro integrado por sí solo no hace mucho.
Bilbao destaca dos fuentes de valor. La primera es una toma de decisiones ágil: una herramienta muestra en tiempo real el comportamiento del proceso, y en el mismo espacio trabajan despacho, flotación, programación de corto plazo, planificación de mediano plazo y confiabilidad. Así, ante cualquier desviación la conversación fluye de inmediato y se reduce la variabilidad del proceso. Esa integración permite gestionar el flujo de la mina a la planta, decidiendo qué frente, qué camión y en qué momento alimentar para que la planta no se detenga.
La segunda es atraer y retener talento. Trabajar desde la ciudad permite a madres y padres terminar el turno y volver con su familia; el centro incluso cuenta con una sala de lactancia. Según Bilbao, eso ha fortalecido una cultura en la que la gente quiere estar.
Integrar la información, agrega, permite además ver el negocio como un todo, estandarizar herramientas y detectar tendencias que antes no se veían.
Excelencia operacional y propósito compartido
Para Bilbao, la excelencia operacional no consiste en fijar metas arbitrarias como bajar un 10% el costo, sino en encontrar el óptimo de cada proceso junto a quienes lo ejecutan. Una aprobación que tomaba una semana y pasa a resolverse en un día con un par de clics puede ser una disrupción enorme. Automatizar reportes libera tiempo para analizar y decidir.
¿Cómo conviven perfiles tan distintos en un mismo centro? Bilbao ve un componente generacional que facilita el diálogo, pero sobre todo menciona la idea de empezar por el porqué: cuando el propósito es claro y compartido, los equipos reman hacia el mismo lado.
Por qué importa
La experiencia de Ramón Bilbao muestra que el éxito de la transformación digital en minería depende menos de la sofisticación tecnológica que de la capacidad de integrar personas, información y gestión. Los centros integrados de operación se han extendido en la gran minería, pero su valor no está en la sala, sino en cómo cambian la toma de decisiones, la cultura y la forma de trabajar. Su invitación final apunta a otro desafío: atraer talento diverso a una industria que necesita pensamientos nuevos.
Fuente: Ver episodio en YouTube
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